almendro vivero

Soy un gran aficionado a transitar viveros buscando ese cisne negro del que nadie se ha percatado. He comprado muchos árboles, viendo en ellos potencial y futuro. Unos han sido mas afortunados y otros menos. Es la parte gris de la afición.

En entradas anteriores he hablado de ello, del vivero-dori, quizás te interesa echar un vistazo y conocer las claves y trucos que uso para conseguir materiales de calidad a precios bajos para entrenar como bonsai.  Te invito a empezar con esta entrada.

Con este artículo, cumplo dos tareas pendientes, presentar este prunus, contar su historia y dejar constancia de las primeras acciones que realicé con él, incluido  su primer trasplante.

En primavera de 2018, en una ruta por diferentes viveros buscando alguna joya con mi amigo Mariano, lo compré. Por aquel entonces, era ya la segunda vez que  había visto ese árbol y estaba convencido de que no iba a dejarlo allí…siempre que el precio fuera justo.

En mi post sobre cómo elegir material de vivero, os invitaba a que charléis con las y los viveristas y que negociéis un poco el precio de algún árbol que consideréis que puede tener potencial. Es importante entender que el tipo de árbol que nosotros buscamos (bajo y gordo) no es el que mejor se vende en un vivero orientado a un público generalista.

Árboles interesantes a lo que debes prestar atención, porque pueden ser ejemplares muy adecuados para bonsai y que de otra manera el viverista nunca vendería:

  • Ejemplares que han secado el ápice,
  • Árboles con tendencia 
    natural a crecer horizontalmente.
  • Árboles que no se han desarrollado en altura por algun motivo.
  • Frutales que perdieron el injerto.
  • Árboles viejos que han secado una veta y solo conservan parte del tronco.

Es muy sano el noble arte del regateo y ayuda pensar que el viverista también hace negocio.No te cortes.

En este caso, la primera vez que visité el vivero donde encontré el prunus, la negociación con la dueña fue corta. Yo nunca había visto una corteza así, completamente craquelada, color carbón y con un shari natural. Me prendé de aquel árbol, pero sabía que no podía comprarlo. Básicamente porque aquella señora no quiso venderlo.

Un año más tarde, cuando aparecí de nuevo por allí, los hados estuvieron a nuestro favor. Recorrimos entero el vivero, comentamos muchos ejemplares e incluso seleccionamos algunos, nos perdimos por los pasillos y rincones menos frecuentados y evitamos en un par de ocasiones, con felina astucia, ser regados enteros. Dejé el lugar en el que había visto el almendro la primera vez, para lo último.

Cuando llegamos, seguía allí, había brotado y parecía bastante sano.  Me invadió un cierto nerviosismo, similar al que siento cuando encuentro una piedra suiseki que me conmueve, parecido a cuando consigo una captura pescando, o a cuando salgo a buscar setas y encuentro alguna.

Vamos, como un niño andaba por allí. Y en esa ocasión, fue posible, acordamos un precio rápido y el árbol estaba camino de Toledo en menos de un minuto. Temía que se arrepintiese y lo quisiera de vuelta. 15€ pagué por él

La variedad del Prunus, la desconozco. Mis sospechas se centran en que puede que este árbol perdiera en algún momento el injerto, se secara o rompiera y lo que queda es el patrón, silvestre o borde. Mi amigo Gumer, cree ver un melocotonero por la hoja.

No recuerdo si pregunté la variedad. La huida fue muy rápida.

El árbol de vivero llega a casa

Hace unos años, lo hubiera podado, alambrado y por supuesto,trasplantado en el momento. Todo a la vez, fuera de fecha, sin planificar ni pensar mucho más.  Parece que comienzo a comprender que el tiempo puede ser un aliado en el bonsai.

Si alguien con la emoción del hallazgo y  la compra de un ejemplar con potencial lee estas líneas, le ruego que deje el árbol tranquilo y piense un poco a futuro,no en la inmediatez que el novato que llevamos dentro reclama para todo. Será mejor para nosotros mismos y para el árbol aun más.

En esta ocasión deje el árbol con su macetón en el suelo, en una esquina de mi zona de bonsai. Me limité a regarlo, abonar muy fuerte para que superase los trabajos futuros y a observarlo.

Así, sin nada mas, solo mirando apareció el primer problema. ¿Quieres conocer en que consistía? Echa un vistazo a este post porque puede ser muy útil si tienes un bonsai de albaricoquero, almendro o ciruelo, o de otro árbol de fruta de hueso.

Es un problema que aun no se ha resuelto. Y que habrá que resolver. Pero ahora toca seguir con el presente del árbol.

¿Cuándo se trasplanta un prunus?

Esa era mi principal, duda, pues había escuchado y leído cosas muy diferentes al respecto. Y esto es siempre un problema cuando nos enfrentamos a trabajos en una especie desconocida. 

Después de todo un año tranquilo, toca tomar decisiones. El sustrato y la maceta en la que se encuentra, no está en buen estado. Antes que otras acciones (diseño, poda, alambrado) y habiendo asumido que el trasplante era prioritario, después de un año controlando el riego y abonando fuerte para que este optimo de reservas, vamos a trasplantar.

Ha empezado a hinchar las yemas. Son ramas con solo un año, lo sé porque ya lo vi hace dos en el vivero y estaba completamente calvo. Ni una rama. Así que supongo que no tendré floración.

Cuando trabajamos arboles por primera vez es importante determinar que nos interesa. En este caso, la floración o fructificación sería una pérdida de energías para nuestro árbol y ante un trasplante estresante, por ejemplo, podría ser un elemento negativo en cuanto a su supervivencia.

Un  compañero de afición y amigo con profunda experiencia, Gumer, de Toledo,  me ha regalado una pizca de sus conocimientos y me dijo que en primavera, antes de brotar, se podía trasplantar  sin riesgo. Y es que en prunus, hay toda una lista de posibilidades, porque el trasplante es un momento crítico y cada aficionado, puede tener un criterio que funciona, pero diferentes los unos de los otros.

Así, que comentando en otro grupo, he recibido otras opciones para afrontar el trasplante y lo quiero compartir por aquí, para que tengáis mas recursos en base a como esté vuestro árbol y podáis tomar decisiones.

El aficionado que me ha aconsejado es una voz autorizada y he seguido su orientación. El almendro se puede trasplantar en primavera,mientras hincha yemas y sin que haya florecido aun, que es tal y como yo he hecho. Después, ha florecido normalmente y ha brotado la hoja.

También los podemos trasplantar  después de la floración sin tocar muchas raíces o en otoño, como nos contaba José Luis a mí y al resto de amigos del grupo -en una de sus magníficas fichas-, para que pueda reconstruir su sistema radicular durante el invierno.

El compañero Emilio Tercero, me indica que se trasplantan cuando tienen un 80% de la floración ya hecha. El también me ha contado que la floración de los prunus está determinada por las horas de luz, y no por las temperaturas,como las yemas de hoja.

Jesús, miembro de uno de los grupos en los que participo, había escuchado que se trasplantan en noviembre, pero sacó el año pasado por marzo también un prunus del huerto, lo metió a maceta,  y ha tirado bien. Este año repetirá en fecha,puesto que va a trasplantar para marzo viendo el resultado de su huertodori.

Gracias desde aquí a todos por compartir vuestros conocimientos.

¿Qué herramientas necesito para el trasplante?

Las herramientas especificas de bonsái, no parecen ser imprescindibles hasta que comenzamos a realizar los primeros trabajos en el bonsai, pero sin duda, desde el primer momento ayudan.

Algunas podremos sustituirlas por material de bricolaje, pero otras resultan insustituibles, seamos sinceros. Los trabajos no quedan con el mismo acabado.

Si quieres saber cuales son las diez primeras herramientas imprescindibles para bonsai, no te pierdas este post con toda la información y descripciones detalladas para no naufragar en un mar de herramientas, marcas y precios. 

Para el trasplante, necesitamos un alicate cortalambre para lo que su propio nombre indica y un alicate de jin, con el que vamos a trabajar el alambre para anclar el árbol a la maceta, apretar y enrollar anudando.

En cuanto ala eliminación del sustrato viejo, habitualmente necesitamos un rastrillo o kumade, palillos de bambú o similares y en este caso, punzones, una herramienta que para mi se ha convertido en fundamental.

Para el trabajo de raíces, una tijera de poda o una podadora cóncava.

Además es útil utilizar guantes de látex o nitrilo porque la tierra de vivero ensucia mucho,tener a mano trapos viejos  y una pistola pulverizadora para humedecer las raíces cada poco y que no lleguen a secarse del todo.

Por supuesto rejilla para el fondo de la maceta, algo de alambre (de hierro si quieres para anclar) y nuestra mezcla de sustrato.

Resumiendo:

Además es útil utilizar guantes de latex o nitrilo porque la tierra de vivero ensucia mucho, tener a mano trapos viejos, y una pistola pulverizadora para humedecer las raíces y que no lleguen a secarse del todo.

Trasplante de un prunus de vivero

Vamos con la faena.  ¿qué es lo primero que hacemos en un trasplante?

Pues después de tener la herramienta dispuesta, preparamos la maceta, colocamos la rejilla sobre los agujeros de drenaje y pasamos el alambre que nos afianzará el árbol a la maceta.

Yo añado en ese momento una capa de sustrato grueso, que obtengo de cribar los sacos de pomice, akadama y volcánica que uso. Dejamos el sustrato bien a mano, para que la raíces estén el mínimo tiempo posible descubiertas y no haya que andar entonces haciendo las mezclas y cribando la akadama…

prunus-bonsai-trasplante

Deshaciendo el cepellón

Así estaba el cepellón. Aunque era el típico sustrato de vivero, a base de barro, no era de mucha calidad. No se empapa con los riegos y el agua escurría por los laterales de la maceta cuando se regaba.

Aunque ha estado varios días sin riego, la parte central del cepellón, estaba completamente seca. Se componía mayoritariamente de arena fina y trozos de corteza. No se que sustrato comercial será, pero sin duda, era imposible de hidratarlo.

Vamos a trabajar con un punzón porque la kumade es muy agresiva para un árbol de vivero, que nunca ha tenido un trabajo previo de raíces y el palillo de bambú es demasiado quebradizo para un trabajo que va a exigir lidiar con raíces gruesas, piedras y otras sorpresas.

Kumade rastrillo raíces bonsai
Kumade. Varios modelos de rastrillos para raíces de bonsai.

Esta es una diferencia importante a tener en cuenta en un árbol de vivero. Las herramientas deben de adaptarse a lo que el árbol necesita. La kumade (rastrillo o garra de oso) es una herramienta tosca, bruta, masiva, metálica y de bordes angulados. Puede ser contraproducente usada en un cepellón como el de este prunus, en donde es fundamental conservar tantas raíces como podamos en el primer trasplante.

El entrenamiento de sus raíces como prebonsai acaba de empezar y lo fundamental no es dejar un cepellón radial y plano a la primera. Lo fundamental es que sobreviva. Así que nada de trabajos agresivos, ni prisas .Hay que ir despeinando el cepellón y deshaciéndonos del sustrato primitivo,poco a poco.

A la hora de sacar el árbol de la maceta me encuentro con una fuerte y larga raíz, que en su día debió de aferrarse al suelo para conseguir el agua y alimento que aquel sustrato no el proporcionaba.

Esto es también algo muy muy común en árboles de vivero. No hay de qué preocuparse porque son raíces que no tienen ramificación intermedia ni dependen de ellas otras raíces. La cortamos para liberar el tiesto de plástico y después la eliminaremos tan cerca del cepellón como podamos.

Para ser sincero, consulté primero a los amigos que nombro más arriba sobre cuanta caña podía dar a aquellas raíces. Y lo que cuento es lo que me aconsejaron.

Comenzamos despeinando el cepellón por la parte superior, deshaciendo el borde y después trabajando desde el centro hacia afuera. No demasiado cerca del tronco. El punzón tiene la punta redonda, roma, así que no se pelan las raíces.

En mi caso tengo dos tamaños uno grande y otro especial para shohin. Ambos regalo de mi amigo Javier Bouzas, que encargó a propósito el pequeño para trabajar árboles de menor tamaño, y al que mando un saludo y mi agradecimiento.

Son una herramienta muy aconsejable. Para mí ya son imprescindibles.

Reducir las raíces gruesas.

A medida que vamos sacando tierra, comienzo no solo a ver que hay dos tipos de sustrato, si no también la altura a la que está el nebari, donde llegan las raíces gordas, que base tiene el árbol, etc.

No debemos olvidar ser cuidadosos con la ramificación a medida que le damos vueltas al cepellón y manipulamos el árbol… y más si trabajas en un lugar estrecho como yo. Podemos ir arrancando yemas y tronchando ramas sin darnos cuenta si no estamos atentos.

Aparece una raíz podrida, que elimino con tijera de podar. Lo que tengas más a mano o nos de más rabia. Yo en el cepellón uso tijeras de podar, porque temo romper el borde de la podadora cóncava con alguna piedrecita o alguna china de las que viene en estos sustratos. Y eso que mi podadora es de calidad baja…si la tuya es buena…ni la saques para el trasplante.

Debajo de esta llegamos a la gruesa raíz que llegaba hasta el suelo. Si que está viva y no podemos eliminarla con podadora por el tamaño. Vamos a tener que usar la sierra.

La sierra utilizada es la más pequeña de las que dispongo, es fina y me permite llegar a cualquier sitio sin destrozar lo que hay alrededor. Es de marca Ryuga, muy económica y de calidad.

En bonsai, la sierra se usa despacio, con movimientos fluidos, sin prisa. Si lo hacemos muy rápido, se quema la madera y no cicatrizará. Si lo haces muy fuerte, perderás el control y con los dientes dañarás estructuras vecinas.

Si aprietas demasiado, los dientes se engancharan en la raíz (o la rama) porque es madera verde y el aserrado se convertirá en una tortura china para ti y para el árbol. Recuerda, la sierra la usamos muy des-pa-cito…

Ajusto lo primero el árbol para inmovilizarlo, y te aconsejo que hagas lo mismo, pues serrar un árbol que se mueve para allá y para acá cada vez que mueves la sierra es un suplicio. Y si te ha ocurrido alguna vez, ¡lo sabes! .

Yo no voy a recortar raíces. Ya he arrancado suficientes al ir eliminando la tierra y quiero ser conservador.

Cepellón de árbol de vivero, limpio.

Así ha quedado el cepellón. El nebari que se ha ido descubriendo me tiene encantado. Esa madera es sin duda el elemento central del futuro árbol. Si conseguimos orientar el árbol y obtener floración, aunque el tronco sea recto, podemos conseguir un ejemplar interesante. Más aun si tenemos en cuenta el precio del material.

prunus bonsai trasplante
Nebari y Tachiagari, base del arbol.

Los prunus brotan de madera vieja, así que quizás tengamos la sorpresa de obtener nuevas ramas y pensar en alternativas a su diseño.

Ahora solo queda fijar el árbol cuanto antes en su maceta. Utilizamos el alambre que habíamos preparado en la base de la maceta, protegiendo la corteza cubriendo la sección de alambre que estará en contacto con el árbol con un tubo de goma. No es estético, pero si útil y lo podemos retirar el año que viene, cuando las raíces puedan anclar el árbol por sí mismas.

En esta fase, lo útil, necesario y bueno para el árbol, siempre debe de primar frente a lo estético

Aunque he elegido una maceta de bonsai esmaltada, es a modo de maceta de entrenamiento, porque es grande para este árbol y le permitirá desarrollar bien las raíces y recuperarse del trasplante. Además cabe muchísimo sustrato y es lo idóneo en este estado. El cepellón debe quedar protegido.

trasplante prunus bonsai
Detalle de la pata de la maceta.

Y si además, tiene estos detalles, pues porque no usarla y darnos el capricho. 

Para ello, estas primeras semanas, hay aficionados que cubren la superficie con musgo esfagnum. Yo quizás lo coloque en un par de días, no tengo tiempo para casi nada.

Después de acabado el trabajo, dejo el árbol en el mismo rincón,alejado de cualquier zona de transito, de viento, de sol directo. Y lo dejo ahí durante un mes, al menos. Es importante, que digo importante. Es vital no dejar que el cepellón llegue a secarse completamente.

prunus bonsai almendro

Un par de mese después, este es el aspecto del árbol. Se ha disparado en crecimiento y a largado las ramas casi un metro. Lo dejaré así hasta la poda de invierno, con la que pretendo estimular nuevas ramas más abajo.

Espero que te haya gustado y sirva para centrar la atención de muchos aficionados en los árboles de vivero y no en los del monte.

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