Diseño de un olivo virtual

olivo vivero bonsai

Antecedentes de la historia del Olivo

Hace tiempo, un usuario de un foro en el que yo era muy activo, pidió opinión sobre un arbolito que tenia por casa y que pretendía convertir en bonsái.
 
Tiempo antes, yo me había enfrentado a la misma situación con un árbol prácticamente igual. Un  jóven olivo de vivero. Esta aportación la colgué por entonces en el desaparecido portalbonsai.com.
 
Hace un par de días, un compañero comentaba en un grupo la misma situación y pedía alguna idea. El árbol no es exactamente igual, pero para el caso, mi aportación le podría valer. Me comprometí a rescatar este post y dejarlo a modo aportación, como una opción para su árbol. Hoy ha tenido a bien dejarme una imagen de su árbol, ya que no conservo ninguna del mío.
 
 

 

El material típico.

En primer lugar hablemos de este tipo de material, del árbol en cuestión. Son olivos jóvenes, plantones con algunos años, de entre 40 y 100 cm, con troncos cilíndricos, sosos, largos y de poco diámetro. Mucho son esquejes, algunos -los menos- están injertados en pies silvestres.
 
En mi opinión, este tipo de material puede sobrevivirnos, antes de que alcancen un grosor y calibre digno de convertirse en un árbol de porte y talla, y peor aun si esperamos a que engorden en una macetita de cultivo o incluso de bonsái. No son un material en principio que nos vaya a dar muchas alegrías, salvo que esperemos al fin de nuestros días.
 
Para un shohin o  chuhincon un tronquito decente, podemos esperar  décadas. Y aunque en el bonsái también aprendemos a cultivar la paciencia, todo tiene un límite. Es mejor ser realistas y proponernos algo acorde con nuestro material. Un buen amigo siempre me recuerda que no somos “bonsaikas”, por hora solo somos engordadores de troncos. Y eso, no es muy bueno (ni divertido).
 
En mi caso, todos mis proyectos están limitados por el espacio y creo, que a veces, es una enorme ventaja. El palito con el que yo me topé, era el típico olivo en  una destrozada maceta de 15 litros de vivero, con un tronco delgado y soso, con toda la ramificación en la copa y un par de ramas desperdigadas a media altura. Y por supuesto,  un sustrato terrible.
 
Solo conservo los esquemáticos dibujos que preparé por entonces para el foro, porque nunca tomé fotos de aquel árbol ni de ninguno de los que tenia por entonces.  Espero que puedan ser de utilidad para este amigo que ahora tiene en sus manos un material similar o para cualquier otro
que pase por aquí y se vea en las mismas.
 

Sacando provecho de material humilde

Sigo con el olivo. Mi idea, después de pensar en ello unos días, era clara. La solución para que el trabajo quedara resultón en pocos años, pasaba por diseñar un  “mame”. Un mini olivo que pudiera
tener un aspecto decente sin ver pasar mi vida ante él. Además, este formato de árbol tiene un encanto extraordinario para mí.
 
*La reducción de hoja, aunque nunca podrá acercarse a la de un acebuche, si que puede mejorarse. Pero eso será una preocupación para más adelante.

Esquemas paso a paso

 
Lo primero, ya que no era época de trasplante, pasaba por eliminar una parte del sustrato sin tocar muchas raíces, pasar a mejor maceta y sustrato y podar la maraña de ramas que mostraba. Después, podía darle un par de años hasta recuperarse y  continuar con los trabajos.
 
En otoño y habiendo leído por ahí de que los olivos también se dejaban trasplantar  después del verano, cogí el árbol y le di una poda severa. Reduje a la mitad el árbol y acabé con toda la ramificación
superior. Lo trasplanté a una mezcla con akadama, volcánica y un poco de turba
y a maceta de cerámica.
 
 
 
A las dos semanas aboné muy fuerte, esperando una brotación fuerte en primavera. Y así fue. El árbol emitió varios brotes a pocos centímetros de la base (y algunos más arriba) y para mi, era suficiente. Corté de nuevo a ocho o diez centímetros de la salida de las raíces y dejé el árbol
descansar. (Ahora soy algo más precavido y solo trasplanto en primavera, así me quito de preocupaciones y reduzco los riesgos.)
 
Aunque yo no opté por esa opción, también se podía haber acodado en la parte superior con el objetivo de conseguir dos ejemplares similares en talla pequeña. Pero yo por entonces no tenía ni idea de ninguna técnica (bueno, para ser sincero, ahora tampoco mucho…) y deseaba ver
resultados rápido, sin complicarme.
 
 
Finalmente, tiempo después lo vendí sin haber terminado los trabajos ni llegar a ver concluido el proyecto, pero este dibujo deja constancia de cuál era el siguiente paso.
 
           
 

 

Conclusiones

Esta especie (al igual que los olmos o los ficus) es idónea para los novatos como yo, que no controlan aun los anhelos de tener ante ellos el bonsái acabado que han ideado en su mente, pero que comienzan con material poco adecuado para ver resultados rápido. si estás en esta tesitura, trata de elegir siempre un olivo con algo de porte y grosor de tronco. Por soso y feo que sea, mientras tenga grosor, un olivo permite construir el árbol de la nada gracias al trabajo de madera que nos permite hacer y la facilidad para brotar.
 
Ahora cuando voy de vivero, presto más atención al material que elijo, para ahorrar años, esfuerzo, quebraderos de cabeza y tiempo. He dejado los criterios que uso para elegir material de vivero de calidad para prebonsais en ete post.  Creo que es muy interesante para entrenar el ojo y ser selectivos y adema shay fotos y trucos que creo que te ayudarán.
 
 

Resumen

 
Dejo ahora el resumen de todo el proceso, poniendo fin a esta entrada, aunque sintiendo no conservar ninguna imagen de aquel arbolito.
 
prebonsai olivo
 
 Un saludo y suerte con vuestros olivos.
 

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